¿Qué es el Síndrome de Tourette?

Esta enfermedad se suele asociar a la presencia de tics sonoros que pueden incluir malas palabras. Sin embargo, es algo mucho más complejo. ¿A quiénes afecta y cómo se trata?

El Síndorme de Tourette –llamado así por el neurólogo que lo descubrió– es un trastorno neurológico que se caracteriza por la aparición de tics, movimientos (en cabeza y miembros superiores) o vocalizaciones involuntarias (sonidos o insultos), que se producen repetidamente de la misma manera. Aunque a veces el paciente puede controlar estos impulsos, es algo que requiere muchísima voluntad y, cuando no se logra, puede generar dificultades en las relaciones interpersonales.

Si bien no existen estadísticas oficiales, se estima que el Tourette en la Argentina afecta entre el 0.3% al 0.9% de los chicos en edad escolar, en especial entre los 6 y 10 años, quienes pueden ver perjudicado su rendimiento escolar y su capacidad de integración social, dependiendo de la severidad del cuadro. La enfermedad es generalmente detectada en la infancia y con el tiempo es posible que mejore o desaparezca al llegar a la adultez, aunque los tics pueden persistir o exacerbarse en el 15% al 20% de los casos.

“Previo a la aparición del tic, los pacientes suelen experimentar una sensación premonitoria de incomodidad o tensión, muchas veces en el área corporal donde aparece el movimiento, y que es aliviada al efectuar el mismo”, explican los doctores Ramón Carlos Leiguarda y Diego Ballesteros, ambos especialistas del Sanatorio Los Arcos.

Dentro de esta enfermedad pueden manifestarse tics simples (como movimientos musculares del rostro, carraspeos o tos, entre otros) o complejos (movimientos involuntarios realizados por grupos musculares más extensos o expresiones lingüísticas significativas). Los síntomas suelen empeorar cuando hay ansiedad, estrés o cansancio.

Casi un 70% de los casos de Tourette se asocia a alguna comorbilidad psiquiátrica, como ansiedad, depresión, trastorno obsesivo compulsivo, déficit de atención o hiperactividad, entre otros. Cabe destacar que, según la Asociación Argentina para el Síndrome de Tourette, los insultos y las malas palabras se denominan “coprolalia” y se presenta en menos del 15% de la población con Tourette.

¿Cómo se trata?

Ante la sospecha de Síndrome de Tourette se debe recurrir a un médico neurólogo para que efectúe un diagnóstico temprano. El tratamiento debe ser multidisciplinario, debe incluir un neurólogo o un neuropediatra con experiencia en trastornos del movimiento, un psiquiatra y un psicólogo dependiendo de las características clínicas de cada paciente. Existen varios fármacos para controlar los tics y las afecciones psiquiátricas que existen en varios de estos pacientes.

Además, algunos pacientes con tics focales pueden beneficiarse con la aplicación de toxina botulínica (botox) en el área corporal afectada por el tic. En el caso de los niños, es importante educar al entorno (padres, familiares, docentes) en el manejo diario del síndrome a fin de reducir el nivel de ansiedad del mismo.

¿Qué es el Síndrome de Tourette?